GARA - Entre aplausosDel mismo modo que el sabor y el aroma de aquella magdalena de Marcel Proust mojada en una taza de tila desencadenaba en el literato francés una catarata de recuerdos infantiles, la nada cálida temperatura, las cortinas de sirimiri, el molesto viento del noroeste sobre San Mamés evocaban anoche los ingredientes de los grandes partidos en la vieja Catedral y más si son de Copa. Camisetas caladas, gotas de agua trazando el perfil de cada jugador y precipitándose sobre el empapado verde, el vaho que se desprende de sus cuerpos con cada exhalación… Y victoria…

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