SAN Mamés tiene sus infiernos propios -el colegiado cántabro Teixeira Vitienes es uno de sus demonios crónicos, sin ir más lejos…- pero también sus dioses. Ayer, en aquel balón suelto de última hora, con Aduriz mirándolo sin saber si… (dio la sensación de que él sí sabía que volvía de fuera de juego para empujarla…), invocó a uno de ellos, el del empuje sin desmayo, para rescatar uno de los tres puntos…

vía Aquel que creyó en sus dioses. Deia. Noticias de Bizkaia...