No se sabe bien qué, pero algo ocurrió. Puede que fuera la inevitable falta de regularidad de un equipo genial, invencible en su mejor versión pero disperso y quebradizo cuando los astros no acababan de estar perfectamente alineados. O quizá todo se debiera, sin más, a que la euforia de tres años…

vía Cuatro veces Zarra . El Correo.