No pierde la sonrisa, quizá no la perdió nunca, ni tras la fatídica última jornada en la que el Eibar perdió sobre el campo lo que recuperaría, o no, después en los despachos. Tampoco lo hizo cuando hace cuatro veranos, tras reunirse con los dirigentes de Lezama, acordaron que lo mejor era buscar una salida, abandonar el nido. Afrontó aquello como…

vía “Tienes que ser lo suficientemente humilde como para saber que se puede mejorar en todo”. Deia, Noticias de Bizkaia.