LAS ojeras ganaban espacio en la terminal del aeropuerto de Bilbao. Se notaba la resaca física. Sin embargo, la fiesta rojiblanca no tiene fin. Los altavoces, de repente, irrumpieron con los vatios a pleno rendimiento. Los pasajeros despistados se sorprendían. Gesticulaban incrédulos, susurros entre ellos. Por el contrario, la mayoría de los…

vía La sintonía rojiblanca se escucha en Eslovaquia. Deia, Noticias de Bizkaia.