Tiene velocidad. Es un rayo, mejor dicho. Corre la banda, la derecha de forma habitual, sin freno. Y sin descanso. Por esfuerzo, por insistencia, que no quede. Una bala. De hecho, su continuo derroche de fuerza supone una tortura inmisericorde para el lateral izquierdo, el encargarlo de perseguirle…

Origen: Lo que le faltaba a Williams… ya golea . El Correo