BARCELONA – El riesgo estaba asumido. El 26 de diciembre, en plenas navidades y encajado en un sábado atípico, se entendía que no era la fecha más propicia para atraer a un mayor número de aficionados. O sea, un daño colateral. Así y todo, la organización…

Origen: Ikurriñas entre un mar de esteladas. Deia, Noticias de Bizkaia