TUVIERON que sonar las voces a gritos para el despertar. “¡A por ellos, a por ellos!”. Ellos eran los hombres del Sporting, parapetados en la trinchera cavada alrededor de la plaza conquistada tras meses de penurias en las guerrillas de la clasificación: aquel gol de ventaja de la primera mitad…

Origen: Deia, Noticias de Bizkaia