¿A quién va usted a creer, a mí o a sus propios ojos?, decía Groucho Marx en medio de una disparatada conversación guionizada. Es lo mismo, añado yo. Todos lo vimos. Un nuevo ridículo del Athletic fuera de casa, el enésimo. Solo los más listos lo habrán evitado, apagando la tele y escondiendo las radios. Para qué volver a ver lo mismo…

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