El Athletic escuchó, antes de Anoeta, el sonido de la campana anunciando la última vuelta. Sabía que no había margen de error. O ganaba a la Real Sociedad o perdía el último tren por la quinta plaza. Afortunadamente se subió en marcha. Su triunfo cambia la perspectiva del tramo final de temporada. Cuando muchos auguraban una lenta agonía hasta mayo, el equipo recuperó su esencia lejos de San Mamés…

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