Cuando habían pasado poco más de 30 minutos del primer tiempo, San Mamés se alarmó de una manera especial. Kepa Arrizabalaga acababa de sacar de puerta con fuerza y nada más soltar el balón hacía gestos ostensibles de dolor. Tuvo que requerir a los servicios médicos para que le atendieran…

Origen: mundodeportivo.com

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