La conversación entre Manu García y Raúl García a los pocos minutos de partido no hacía presagiar un derbi amistoso. Fue un diálogo tenso, sin perder las formas, como si fueran dos amigos que acaban de tener un accidente de coche al salir del garaje y ninguno de los dos quisiera asumir la culpa en el parte del seguro. Para los que tuvieran sospechas sobre la ‘amabilidad’ del vecino, ahí acabaron todas…

Origen: MARCA.com

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