La décima y última temporada de Gorka Iraizoz en el Athletic ha sido cuanto menos extraña. Una montaña rusa de sensaciones de principio a fin. Empezando por la innovadora estrategia de rotaciones en la portería implantada por Ernesto Valverde al inicio, siguiendo por su paso al banquillo tras la apuesta definitiva por Kepa Arrizabalaga, por su regreso a la competición ante la lesión del ondarrutarra y por su vuelta de nuevo a la suplencia una vez que se recuperó el joven arquero…

Origen: mundodeportivo.com

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