Era un viernes por la tarde. El reloj marcaba las cuatro en punto. Y entre tanto turismo, se nos había hecho tardísimo. Así que decidimos parar en Zarautz a comer algo y seguir luego el camino hacia Bilbao, nuestro siguiente destino. No era un viernes cualquiera, era el viernes santo, así que los locales de hostelería estaban repletos en todas partes…

Origen: losotros18.com

Anuncios