Hubo un tiempo en el que la grada era la vitamina del equipo. En el que para los rivales jugar en San Mamés era una tortura. En el que si el Athletic se estaba jugando sus opciones europeas en su último compromiso del curso como local, el ambiente era un hervidero rojiblanco para llevar en volandas a los suyos. Un tiempo pasado por lo visto. Ahora es al revés. Ahora es el equipo el que ofrece un ‘rendimiento’ más alto que la afición. Y me incluyo en este segundo apartado, que para eso pago mi cuota de socio…

Origen: mundodeportivo.com

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