La patada de Williams a la bolsa de las botellas de agua del masajista del Athletic habla bien a las claras de la frustración experimentada por los leones en el último partido de la presente Liga, de la historia del Calderón y de la segunda etapa de Valverde al frente del banquillo de San Mamés. Un miembro del club bilbaíno había comentado poco antes al delantero que el Celta iba ganando 2-1 a la Real. Acto seguido llegó la noticia del tanto de Oyarzabal y la desesperación generalizada en el bando rojiblanco…

Origen: mundodeportivo.com

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