Llanto del Glorioso, risa del león. Cruz del Alavés, cara del Athletic. Pena en el drama albiazul, alegría en la comedia rojiblanca. Los de Pellegrino se jugaban la final de Copa ante el Barça al todo o nada. O salían por la puerta grande con el título y el billete europeo o se volvían a Gasteiz con las manos vacías…

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