Las previas continentales, ya de por sí, resultan un tanto extrañas. Para empezar, porque se juegan en pleno verano. Sin tiempo para que los equipos, al menos los pertenecientes a las grandes ligas, hayan cogido el ritmo de competición necesario para afrontar unas eliminatorias en las que se juegan el objetivo por el que han peleado a lo largo de toda la temporada anterior. El riesgo es extremo…

Origen: mundodeportivo.com

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