Raúl García celebró sus dos goles frente al Dinamo Bucarest de una forma especial. El navarro se fue en busca del balón nada más colarlo en la portería rumana, lo cogió entre sus brazos para metérselo por debajo de la camiseta y chupándose un dedo a modo de chupete dedicó ambas dianas. Un ‘festejo’ inusual en él, pero motivado por su próxima paternidad…

Origen: MD