BARAKALDO – Surrealista. Así fue la situación que generó el colegiado Palencia Caballero, que la armó en el tramo final del duelo de Lasesarre para poner una inmerecida mancha a la primera edición de la Euskal Herriko Txapelketa, que se quedó sin ganador una vez que el trencilla se marchó a vestuarios a los 89 minutos sin que se diera causa que justificara semejante decisión extrema y cuando el marcador reflejaba las tablas…

Origen: Deia, Noticias de Bizkaia

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