BILBAO – A punto de entrar en el tiempo añadido, Markel Susaeta atravesaba el campo camino de la banda. Los aplausos empezaron a escucharse en cuanto el cartelón del cuarto árbitro reveló que era el capitán quien debía dejar el partido y fueron generalizándose, amenizando el paseíllo con el que arañaba algunos segundos al cronómetro…

Origen: Deia, Noticias de Bizkaia