A pesar de que el encuentro de Formentera se podía plantear como una especie de terapia para espantar fantasmas, el caso es que la prueba salió rana y no satisfizo a nadie. Con todo el mensaje que trasladó Raúl García fue de esperanza, de confianza en la reversión de un momento delicado. “La terapia son todos los días. Cuando las cosas no salen bien hay que mejorar, pero el equipo confía porque trabaja para hacer las cosas bien y al final saldrán”, auguró convencido…

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