Haya paz en la marea rojiblanca, paracen decir los dos aficionados teutones, entre tanto rojiblanco.NO fueron el Séptimo de Caballería, con ordenada estrategia militar ni los dragones de los ejércitos de Napoleón, meticulosos incluso tras el toque de ¡a la carga! Fueron, más bien, cosacos desbocados lanzados a tumba abierta cuando San Mamés les había pitado (sí, pitado…) camino del vestuario. También en esa carga a vida o muerte hay belleza pero…

a través de Deia, Noticias de Bizkaia