De Marcos puso el centro que Postigo introdujo en su portería para darle los tres puntos al Athletic.La vida con De Marcos es mucho más sencilla para los hombres de ataque. Es otro mundo. Se lanza a carreras imposibles y abre la puerta a desmarques que son un quebradero de cabeza para las defensas rivales. En el Ciutat de Valencia estuvo como el perrito que lleva una semana sin ver a su dueño y de repente entra por la puerta de casa. Éxtasis, locura, galopadas por aquí y por allí…

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