Yeray, ejercitándose en LezamaLa sonrisa no ha dejado de lado nunca a Yeray. Ni en los peores momentos, cuando recién comenzado el otoño y, a causa de la quimioterapia recibida para batallar contra el cáncer, había que pelear por levantarse de la cama porque no había músculo del cuerpo que no estuviera agarrotado. Siempre lo conseguía. Es un luchador. Y su fuerza ha hecho mella en el vestuario…

a través de Marca.com