El Athletic volvió a poner a prueba a su afición con un partido plano que deja claro que el equipo de Ziganda se mueve sin rumbo por esta Liga. En 23 jornadas el nuevo técnico no ha conseguido nada y, si es verdad que los jugadores están a muerte con él, algo falla. Es imposible que de la noche a la mañana un equipo que ha jugado en Europa los últimos años deambule así por el campo. No es creíble. Otra pitada y habrá más…

a través de Marca