Corría el minuto 87 y 42 segundos y el escenario era un manojo de nervios. La Catedral asimilaba que la prórroga era el destino de un Athletic que porfiaba por llegar a la final de la Europa League. Pero el temor se convirtió en éxtasis. Tan importante fue el momento que quedó grabado en la mente de Ibai Gómez…

Origen: MD