El 23 de noviembre de 1914, Frederick Beaconsfield Pentland, el primer gran entrenador en la historia del Athletic, llegaba a la prisión de Plotzensee, a las afueras de Berlín, donde pasó una semana antes de ser internado en el campo de concentración de Ruhleben, en el que quedaría recluido durante cuatro años durante la I Guerra Mundial. Eran tiempos revueltos…

Origen: EL PAÍS

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