Una hora y doce minutos de rueda de prensa dan para mucho y si el protagonista es Marcelo Bielsa, para muchísimo. Desde luego para mucho más que para resumirla con un “sonó a despedida”, como hizo algún medio de comunicación pese a que el propio protagonista empleara siete minutos a explicar lo contrario. Merece la pena dedicarle tiempo y verla completa en este enlace para juzgar sin intermediarios.

El medio en cuestión podía haber elegido cualquiera de la multitud de argumentos, reflexiones o constataciones que fue vertiendo el técnico a lo largo de su intervención. Podía haber comenzado por el principio, que es lo más fácil. Bielsa arrancó su discurso insistiendo en su dicotomía entre lo merecido y lo logrado y a modo de ejemplo propuso su experiencia vital en el barrio en el que transcurrió su juventud, cuando la posesión de un coche era el baremo que utilizaban sus habitantes para juzgar al vecino. “Algunos, trabajando toda la familia, conseguían comprar un Seat; otros compraban un Mercedes porque les tocó la lotería. Nosotros otorgábamos el mérito a los primeros, no a los segundos”. El modesto Seat logrado con esfuerzo, era un bien más valioso que el Mercedes llovido del cielo. Puestos a elegir el automovilismo como metáfora, cuadra mejor que la apelación que en su día hiciera Heynckes, describiendo al Athletic como un modesto Volkswagen en una carrera de Ferraris.

vía Marcelo Bielsa resume sus dos años de trabajo en el Athletic.