Si no llega a ser por el árbitro y sus ayudantes más de uno se hubiera quedado dormido en San Mamés. Solo algunas decisiones del colegiado consiguieron sacar del sopor a un respetable que empezó cumpliendo las consignas y haciendo el juego a la marca comercial que le regaló una bufanda, pero acabó abotargado en el asiento, mirando el reloj no con la angustia que producen los resultados apretados, sino con ganas de que aquello acabara de una vez.

La primera visita de la Real al nuevo San Mamés llegó en un momento intrascendente para los de casa. Tampoco los visitantes se jugaban nada, más allá de un verano más o menos tranquilo por aquello de las previas europeas. Si admitimos que esa circunstancia es parangonable con…

vía El Athletic despide el curso en San Mamés con un empate anodino | Juego de cabeza.