Por fin. Ya era hora de que un gol suyo deparara un triunfo. Ibai Gómez se resarció con un taconazo de lujo, salvador, reparador y premio para despojarse de las penas que el equipo ha arrastrado. No había mejor manera de quitarse así la espina de una serie de tantos, algunos espectaculares, que quedaron diluidos por la postrera derrota del Athletic. Por si fuera poco, lo obtuvo en el tramo final, lo que da más regusto.

Allá por el mes de noviembre, el día 17, Ibai soltó un disparó que se coló en la portería de Casillas. Era el minuto 42 y suponía el 3-1. Bonito tanto, aunque su trascendencia no fuera muy lejos. Los bilbaínos perdieron 5-1. Un par de semanas más tarde, sucedió algo similar. En esta ocasión el Barça era el rival. El de Santutxu anotó en el minuto 65 el 4-1 después de recibir un muy buen servicio de Iturraspe. El mediapunta controló con la derecha y se plantó ante Valdés para disparar entre las piernas del portero culé dentro del área. Eso sí, el marcador final fue el mismo que el del Santiago Bernabéu.

vía Ibai pone fin a su mal fario.