Mientras que los operarios ya han empezado a desmontar y retirar distintas estructuras antes de iniciar el definitivo derribo de La Catedral, algunas personas les han tomado la delantera y se han puesto las pilas en las últimas horas para hacerse con algún recuerdo del viejo campo bilbaíno.

Los más tímidos se conformaron el jueves con llevarse algunos carteles de las puertas de entrada, los letreros de las taquillas o los rótulos de la ya cerrada tienda oficial del club.

Pero a la espera de que empiecen a comercializarse los pedazos del césped, algunos no han querido perder más tiempo y se han lanzado a una frenética carrera por quedarse con un trozo de la fachada de San Mamés.

vía La nueva moda es llevarse un trozo de La Catedral.