Ni la afición olvida a Julen Guerrero ni éste se olvida de ella. La Peña Itzalan Taldea tiene previsto concederle su premio anual ‘por defender al Athletic allí donde va’. Algo reconocido en el adiós a La Catedral: «Fue una alegría enorme porque han pasado unos años y la gente está deseando verme. La conclusión es que están deseando que aportes, que estés».

Y es que su salida del equipo no pudo ser más traumática para él y para miles de sus fieles seguidores. En la revista ‘Líbero’ afirma que «pasé unos años duros porque no jugaba. No es que no jugara, es que entrenaba bien, pasaban cosas y sabía que no iba a jugar. Incluso volvía a casa después de entrenar pasándolo mal después de darlo todo por el club».

Una situación que le hizo sufrir a él y su entorno sobremanera. «El ambiente no era agradable porque sabía que no iba a jugar. Igual algún entrenador me iba a poner o no, pero yo sabía que no me iban a poner. La sensación era que lo mejor era dejarlo», lamenta.

Sigue dolido y por eso desmonta la teoría del bajón físico que se utiliza para explicar su declive. «Lo del bajón físico es incierto. Si tienes un jugador con unas características muy buenas lo que intentas es recuperarlo. Lo tengo claro. Si a Messi ahora le pega un bajón no creo que el Barça le deje tirado, le espera un mes, dos o el año siguiente. En mi caso, daba igual. No iba a jugar», reitera.

Todo acabó con una truculenta rueda de prensa improvisada en la que las lágrimas no le dejaron hablar. «Lo pasé muy mal. Momentos antes me preguntaron si quería decir algo y veía que no podía decir nada. Lo decidí de un día para otro. Sin más», comenta.

vía «La teoría de mi bajón físico es incierta», denuncia Julen Guerrero.